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domingo, 22 de agosto de 2010

UTILIDAD DE LO INÚTIL


"Si es absolutamente necesario que el arte o el teatro sirvan para algo, será para enseñar a la gente que hay actividades que no sirven para nada y que es indispensable que las haya"
Eugène Ionesco

martes, 25 de mayo de 2010

Las 9 inteligencias - Prof. Gabriela Fernández Panizza



DISTINTOS MODOS DE PENSAR, DISTINTOS MODOS DE APRENDER
La Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner permite comprender mejor los distintos estilos de aprendizaje, facilitando el acceso al conocimiento.


¿Quién es más inteligente, aquél que resuelve complicados problemas matemáticos o el vendedor que nos convence de comprar sus productos? ¿El niño que construye una nave espacial con sus “legos” o el que aprende rápidamente una canción?
¿Qué es la inteligencia? Tradicionalmente se la ha considerado como algo estático, objetivo que puede ser medida a través de pruebas estándar de papel y lápiz cuyo resultado nos da un número, el famoso “cociente intelectual” que, se supone, puede predecir el éxito o el fracaso de una persona dentro del sistema educativo o del ámbito laboral. Según este modelo se es o no se es inteligente.
Howard Gardner, un psicólogo cognitivista de la Universidad de Harvard, sostiene que todos tenemos múltiples maneras de ser inteligentes. Y no sólo eso, define a la inteligencia como “un potencial psico-biólogico para procesar información, que puede ser activado en un entorno cultural, para resolver problemas reales o crear productos que son valorados en una cultura” (Gardner, 1999). Un potencial que puede despertarse y desarrollarse con experiencias estimulantes del entorno familiar, cultural y social, o bloquearse por medio de experiencias que paralizan su desarrollo.
¡Celebremos nuestras diferencias!
La Teoría de las Inteligencias Múltiples
“Desde mi punto de vista, la esencia de la teoría es respetar las abundantes diferencias que existen entre la gente, las variaciones múltiples en las formas de aprender, los diferentes métodos de evaluación y el número incalculable de maneras que éstas pueden dejar una huella en el mundo” Howard Gardner
Según Gardner, todos somos inteligentes de diferentes maneras porque poseemos las ocho inteligencias funcionando juntas de manera compleja, tenemos algunas más desarrolladas que otras y las podemos seguir desarrollando a lo largo de la vida. Además, dentro de cada inteligencia existe una amplia gama de actividades en la que la misma se manifiesta, por ejemplo, la inteligencia kinestésico-corporal está tan desarrollada en un cirujano, como en un deportista, un artesano o una bailarina.
Hasta el momento Gardner ha definido ocho inteligencias:
  • Inteligencia lingüística: es la capacidad para emplear palabras eficazmente, tanto en forma oral como escrita.
  • Inteligencia lógico-matemática: es la habilidad para calcular, manejar las abstracciones y la lógica
  • Inteligencia espacial: permite pensar en 3 dimensiones y percibir imágenes internas y externas, recrearlas, transformarlas o modificarlas, recorrer el espacio o ubicar objetos, producir y decodificar información gráfica
  • Inteligencia kinestésico-corporal: permite al individuo manipular objetos con precisión, incorporar conocimientos o expresarse a través del movimiento corporal, el tacto y las habilidades físicas.
  • Inteligencia musical: es la capacidad para percibir, distinguir, transformar e interpretar formas musicales y de ser sensible a las melodías, ritmo, armonía y tono.
  • Inteligencia interpersonal: es la capacidad de comprender a los demás e interactuar eficazmente con ellos.
  • Inteligencia intrapersonal: es la capacidad de percibirse a uno mismo y de utilizar dicho conocimiento para planificar y dirigir la propia vida
  • Inteligencia naturalista: es la habilidad para discriminar entre los distintos seres vivos, observar, identificar, categorizar e interactuar con el mundo natural.
Una manera sencilla de descubrir las inteligencias predominantes en cada uno de nosotros es analizar nuestras preferencias y la forma en la que ocupamos nuestro tiempo libre. En los chicos podemos observarlas es ver la forma en la que se “portan mal” en clase: el que es muy charlatán será más lingüístico e interpersonal; el que es inquieto, kinestésico; el que tararea y golpetea, musical; el que se aísla, intrapersonal; el que garabatea todo o se pierde en sus imaginaciones, espacial; el que nos acosa con sus “por qués”, lógico-matemático; el que colecciona y clasifica desde autitos hasta dinosaurios, naturalista. Detrás de cada uno de estos comportamientos, que a veces resultan molestos para los adultos, se esconde un potencial a desarrollar, tal vez un talento.
Pensar la diversidad, aceptar la diversidad “Cada ser humano es único e irrepetible”, frase que figura en el currículum, pero que no llega a las aulas, en las que se convierte en un “cliché” porque los maestros les enseñamos a todos de la misma manera (principalmente a través de actividades con papel y lápiz que poco tienen que ver con problemas “reales”) y pretendemos que todos nos demuestren lo que saben de acuerdo a estándares establecidos para acreditar o no sus conocimientos. Enseñamos a todos por igual, evaluamos a todos por igual.
Muchas veces les decimos a nuestros alumnos “vayan a pensar”, y esperamos que se sienten en un lugar tranquilo y, como la imagen del “Pensador” de Rodin…piensen; sin tener en cuenta que lo que nosotros denominamos “pensar” implica poder realizar distintas operaciones, con distintos sistemas de símbolos. Según la perspectiva de las Inteligencias Múltiples, cada uno necesitará realizar distintas actividades para poder pensar: algunos lo harán con palabras, otros con imágenes, otros manipulando objetos, otros a través de estructuras lógicas o confrontando sus ideas con otras personas.
Y es aquí donde nuestro papel como padres y educadores cobra mayor importancia.
Si miramos a nuestros chicos desde una perspectiva tradicional de inteligencia, que valora las habilidades lógico-matemáticas y lingüísticas por sobre las corporales o interpersonales, probablemente nos encontremos con muchos chicos a los que consideramos poco inteligentes porque no “encajan” dentro de este molde, inclusive podemos decir que algunos tienen problemas de aprendizaje y derivarlos a un especialista. Einstein en sus días de escuela era considerado un alumno mediocre y, sin embargo, una vez fuera del sistema educativo, demostró ser mucho más inteligente que sus compañeros más aplicados.
Ahora, si en cambio lo hacemos desde la perspectiva de las Inteligencias Múltiples, podremos aprender a detectar cuáles son las fortalezas de nuestros alumnos y en base a eso elaborar estrategias variadas que permitan que el camino hacia el conocimiento resulte más sencillo, accesible y eficaz, convertir nuestras clases en experiencias cristalizantes que logren despertar las distintas inteligencias, aprovechando el potencial innato de cada uno para aprehender el mundo y evitar realizar experiencias paralizantes que las bloqueen.
Cada una de estas inteligencias es una puerta por la cual ingresan los conocimientos. Cada una de ellas es como una ventana por la que cada uno observa la misma realidad por medio de códigos diferentes. El hecho de conocerlas y poder identificarlas nos puede ayudar a entender mejor a  nuestros alumnos y a ofrecerles un ámbito de desarrollo de sus potencialidades y talentos.
BIBLIOGRAFÍA
  • Armstrong, Thomas, 1995, “Inteligencias Múltiples en el Salón de Clases”,Virginia, EEUU: ASCD
  • Gardner, Howard, 1999, “Intelligence Reframed: multiple intelligences for the 21st. century”, New York: Basic Books.
Lista para observar las inteligencias múltiples en los niños (esta es una sección nueva, que no habiamos previsto) (Adaptado de Armstrong, “Las Inteligencias Múltiples en el aula”)

Inteligencia lingüística
- para su edad, escribe mejor que el promedio
- inventa cuentos, cuenta bromas y chistes
- tiene buena memoria para los nombres.
- disfruta los juegos de palabras
- disfruta leer libros y escuchar historias
- aprecia las rimas y trabalenguas
- tiene buen vocabulario para su edad

Inteligencia Lógico-matemática
- pregunta acerca de cómo funcionan las cosas
- hace cálculos mentales con mucha rapidez
- le gusta contar y hacer juegos con números
- le gusta jugar ajedrez, damas y juegos de mesa con cuadrados para contar
- le gustan los juegos y rompecabezas que requieran de la lógica.
- tiene buen sentido de causa y efecto
- le divierten las historias que desafían la lógica

Inteligencia espacial
- describe imágenes visuales nítidas
- comprende mapas, gráficos y diagramas
- fantasea más que otros niños
- disfruta las actividades de arte
- hace dibujos coloridos y con detalles
- le gusta ver películas, fotos e imágenes en general
- crea construcciones tridimensionales
- hace garabatos por todos lados

Inteligencia corporal-kinestésica
- le cuesta mucho quedarse quieto
- imita gestos y movimientos
- le encanta desarmar cosas y volver a armarlas
- no le alcanza con mirar, lo tiene que tocar
- le gusta hacer cosas con las manos
- gesticula cuando habla
- le gustan los deportes
- le gusta dramatizar

Inteligencia musical
- avisa cuando la música suena mal
- recuerda las melodías
- le gusta cantar
- tiene una manera rítmica de hablar o moverse
- canturrea sin darse cuenta
- es sensible a los ruidos ambientales
- la música influye en su estado de ánimo

Inteligencia Interpersonal
- disfruta charlar con otros chicos
- parece ser un líder por naturaleza
- aconseja a los amigos que tienen problemas
- se interesa por lo que le pasa a los demás
- es un buen mediador
- le gusta formar parte de algún grupo
- es buscado por los otros chicos
- prefiere trabajar en grupo

Inteligencia Intrapersonal
- demuestra sentido de independencia y voluntad fuerte
- tiene un concepto práctico de sus habilidades y debilidades
- rinde más cuando trabaja solo
- tiene un estilo y un ritmo muy personal
- expresa acertadamente sus sentimientos
- demuestra un gran amor propio

Inteligencia naturalista
- le gusta explorar
- se interesa por los ciclos vitales en animales y plantas
- le gusta cuidar a su mascota
- observa, clasifica y colecciona toda clase de objetos
- observa y reconoce los cambios ambientales
- disfruta el contacto con la naturaleza

jueves, 29 de abril de 2010

FAUSTO - Estanislao Del Campo (Política - con 2do. año asistimos a ver una obra de teatro)



 Estanislao Del Campo (1.834/1.880)


Biografía: Escritor y militar argentino, fiel exponente 
de la literatura gauchesca desarrollada a partir del 
romanticismo. Estanislao del Campo nace en una
 familia unitaria de buena posición económico. Durante 
su niñez y juventud concurrió a una academia privada,
 aprendiendo inglés y literatura española e 
hispanoamericana. Tiempo más tarde, Estanislao
 del Campo ingresó en la milicia, combatiendo en la 
Batalla de Cepeda (1859) y más tarde en la Batalla 
de Pavón (1861), donde fue ascendido a capitán y
 llegó a teniente coronel en 1874. En su faceta
 política, Estanislao del Campo fue secretario
 de la Cámara de Diputados, diputado nacional 
y al término de su mandato, ejerció el cargo de 
oficial mayor en el Ministerio de Gobierno de la 
Provincia de Buenos Aires. En su faceta como escritor,
 pertenece al conjunto de escritores agrupados en la 
llamada "literatura gauchesca" por su obra "Fausto"
, editada en un periódico en 1866 y una de las
 más auténticas joyas de la literatura argentina del
 siglo XIX. Empleando la lengua de los gauchos
 (jinete sudamericano dedicado generalmente a cuidar
 los ganados), Estanislao del Campo hizo poesía 
satírica, social o política bajo el pseudónimo de 
"Anastasio el pollo" o la experiencia literaria "Fausto".
 Muere con 46 años, quedando trunco su genio poético,
 el cual se mostraba ágil, fragante y de hondo alcance
 en su modalidad gauchesco - popular.

jueves, 8 de abril de 2010

domingo, 21 de febrero de 2010

JUGUETES Y JUGADORES -Graciela Scheines-


Aún no hemos logrado capitalizar todo el legado de esta brillante escritora, investigadora, Dra. en Filosofía y Letras, aún desconocida por muchos, referente grandiosa en el tema del juego, fallecida en los 90.  Como ejemplo me remito al escaso material presente en internet y sobre todo de su biografía y amplia producción. Es bueno conocer pensadores de otros lares, pero no es bueno desconocer los propios.
 Graciela Sheines, argentina, dice en su libro “Juguetes y Jugadores” afirma:

 “Hoy son pocos los hombres que se lanzan a jugar creativamente en el espacio indefinido apto para el juego en que se ha convertido el mundo. Hoy la gente presta atención a todo, que es lo mismo que no estar atento a nada, está ansiosa por informada, devorando noticias en un hambre nunca saciada porque éstas envejecen apenas nacidas, persiguiendo histéricamente la actualidad que se desactualiza a cada instante, preocupados obsesivamente por el tiempo perdido... El habitante de este caos es el hombre de la transición, el hombre puente, el mediador entre el mundo ordenado y estable de nuestros abuelos y el mundo nuevamente estructurado del futuro... Si aceptamos el vacío podemos instalarnos sin esfuerzo en el centro (de nosotros mismos, de las cosas, de una alegría fugaz, de una situación cualquiera… podemos convertirnos en auténticos jugadores jugando los propios juegos que sin proponérnoslo, ponen en movimiento la historia y construyen el futuro.”
"El juego no es una actividad como cualquier otra. Es tan mágica como un ritual, ata y desata energías, oculta y revela identidades, teje una trama misteriosa donde entes y fragmentos de entes, hilachas de universos contiguos y distantes, el pasado y el futuro, cosas muertas y otras aún no nacidas se entrelazan armónicamente en un bello y terrible dibujo. Jugar es abrir la puerta prohibida, pasar al otro lado del espejo. Adentro, el sentido común, el buen sentido, la vida "real", no funcionan. La identidad se quiebra, aparece en fragmentos reiterados de uno mismo. La subjetividad (acostumbrada a estar sujeta, sumergida y subyugada) se expande y se multiplica como conejos saliendo uno tras otro de una galera infinita." (p. 14 Juguetes y Jugadores)




Jugando a la Casita
por Graciela Scheines
     Jugamos para evadirnos de las cárceles cotidianas: el momento histórico que nos toca vivir, el país, la ciudad, la familia, el trabajo, nuestras máscaras. El picadito de fútbol los viernes a la noche, la interminable partida de ajedrez o la cita de honor en la mesa de pócker son muy importantes. Porque los juegos son zonas de fuga, planes de evasión, vehículos en donde estamos momentáneamente a salvo, en tránsito a ninguna parte, en cierta manera libres.
     Hace tiempo que me da vueltas una teoría en la que los juegos funcionarían como operadores para la vida. Más que una teoría es un borrador, Una punta para seguir pensando. Ahí va.
     Juegos artificiales
     Rayuela. Rompecabezas. Palabras cruzadas. Elegí estos tres porque, al ser muy simples y antiguos, funcionan como paradigmas, se vuelven simbólicos. La rayuela formaba parte de los rituales aztecas y se jugó en los templos integrando antiquísimos cultos orientales. Es el clásico juego de itinerario con una casilla de salida, otra de llegada y estaciones intermedias.
     Casi todos los juegos de tablero (de la oca, ludo, los sofisticadísimos de mesa que están de moda, y hasta el ajedrez y las damas) y los videogames son juegos de itinerario. Cada jugador está representado en el tablero o en la pantalla —que simboliza otro mundo, otra vida— por una o varias fichas, una piedrita, un dibujo o un ejercito que debe avanzar por diferentes casillas hasta alcanzar la meta.
     El rompecabezas es un montón de fragmentos (trozos insignificantes) que adquieren sentido en el dibujo terminado. Hay muchas variantes, desde los más simples hasta el cubo de Rubrik o los de múltiples posibilidades combinatorias.
     Las palabras cruzadas consisten en casillas vacías que hay que llenar, pero no de cualquier manera. Es necesario responder al acertijo, acertar las respuestas de las preguntas numeradas y ordenadas en horizontales y verticales, dar con las letras clave (llave) que van despejando la incógnita. El aficionado a las cruzadas sabe que las casillas vacías disimulan lo lleno. Es como en la raspadita, donde hay que rascar con el borde de la moneda la superficie encuadrada del billete para que salte el número o la palabra escondida. En las casillas blancas de las cruzadas es como si las letras se hubieran volado. El juego consiste en restituirlas a sus lugares. La nada es aparente y transitoria.

  •      Los trabajos del miedo



  •      A cada uno de estos juegos le corresponde un par de opuestos. Rayuela: deriva-rumbo. Rompecabezas: caos-orden. Palabras cruzadas: vacío-lleno.
         Se juega para salir de las trampas de la vida. Y también para conjurar el primer término —el nefasto— de estos pares de opuestos. La deriva, el caos y el vacío provocan una desazón y una incomodidad tan espantosa que sólo se alivian jugando. Deriva, caos y vacío son las situaciones de arranque, los estímulos que provocan las ganas y la necesidad de jugar. Sólo jugando recuperamos la tranquilidad: encontramos el rumbo, instauramos el orden y anulamos el vacío.
         Hay otro juego que también responde al par de opuestos vacío-lleno: el del ilusionista. “Nada por aquí, nada por allá” dice tocando con su varita la galera vacía. Y de pronto sale volando la paloma. En estos juegos de aparecer y desaparecer del mago de teatro siempre hay una caja de doble fondo, un lugar secreto donde se guarda lo que no se ve y del que surge el prodigio. Rayuela, rompecabezas y palabras cruzadas simbolizan la vida misma. Nos pasamos los días y los años inventándonos un rumbo y corrigiéndolo. Temerosos de la deriva y el naufragio. Nos afanamos en ordenar el caos. Cosemos con prolijas puntadas unos con otros los retazos con los que están hechas nuestras vidas. Esa tarea minuciosa crea la ilusión de que lo que hacemos y nos acontece tiene un sentido, que tenemos historia, que todo encaja y armoniza como en un dibujo.
         El terror al vacío no es diferente al horror al sinsentido. En la antigua Grecia caos y vacío eran una misma palabra que provenía del verbo bostezar, y que significa espacio vacío. Los miedos al vacío y al caos son un único y mismo terror. En la mitología clásica es el más antiguo de los dioses, padre de Erebo y la noche, y en el Génesis, Libro Primero de Moisés, las dos palabras, caos y vacío, se usan como sinónimos para definir el estado anterior a la creación: “En el principio creó Dios a los cielos y a la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo”.
         Vacío, caos, tinieblas, abismo: los humanos no podemos habitar el vacío ni el caos, nos perdemos en las tinieblas, nos abismamos, nos disgregamos en la nada. Vacío, caos y deriva son los terrores elementales de la raza humana. No hay más.



  •      Todos los juegos el juego



  •      Para conjurar estos terrores cada uno se cuenta su propia vida. Si no nos la contáramos, la vida no tendría ningún sentido. Uno se va contando las cosas como si se tratara de episodios de la telenovela de la tarde. Ponemos mucha inteligencia en la tarea de llenar cualquier hueco.
         Queremos creer que los hilos del dibujo coinciden uno a uno con los hilos de la vida y si no creyéramos en eso nos moriríamos de miedo. Necesitamos que eso se complete, que el último agujero reciba la pieza.
         Nos aterra la idea de estar arrojados en medio de restos de naufragios, en una vorágine de papeles sucios y usados. Tememos que la vida sea una sucesión de espasmos irregulares, los movimientos de un loco. La vida sin sentido es el monstruo que anidamos como un Alien dentro nuestro. Hay que mantenerlo bien guardado en el cajón secreto o en el doble fondo de la caja mágica para que no crezca y se propague como una desgracia. Por eso y para eso inventamos esos artificios perfectos anexando episodios diferentes y dándoles un sentido. Y de tantos nudos y tanto afán nace al final el trozo de tapiz.
         Las cárceles imponen sus normas. Jugar nos hace libres. Pero como sólo se juega desde el caos o el vacío, paradójicamente jugar es fundar un orden, levantar un atienda en la intemperie.
         Los juegos que jugamos simbolizan la tarea de Sísifo que emprendemos cada día de nuestras existencias, y a la vez constituyen atajos, desvío del penosos camino de destrucciones y construcciones que reincidamos una y otra vez. Juguemos a lo que juguemos, siempre jugamos a la casita: una casita llena de muebles, ordenada y limpia, con su caminito nítido y sinuoso que nos lleva y nos trae de vuelta y que concluye en la puerta bien guardada. Adentro: el cielo de la rayuela, el dibujo terminado, cada letra en su casillero y la paloma blanca comiendo de nuestra mano



  • martes, 2 de febrero de 2010

    TEORÍA DEL CURRICULUM y DIDÁCTICA GENERAL


    PROFESORADO DE ARTES EN TEATRO CON ITINERARIO EN ACTUACIÓN
    Instituto Superior de Teatro y Títeres   n° 5029 de Rosario                                                                                                                   

    Prof. Marcelo Mainini.     


     1º Año, régimen anual, 4 horas cátedra semanales
    Objetivos:


    o   Problematizar y reflexionar sobre las distintas concepciones que relacionan
                       el juego, el teatro y la educación, partiendo de las propias representaciones 
                             y comprendiendo la génesis cultural que fundamenta la creación  artística.
           
    o       .Introducir al campo de la didáctica como práctica social, su problemática
          histórica y debate actual, comprendiendo su desarrollo dentro de un marco  
          que analice críticamente las políticas curriculares.

    o   Analizar las características del rol docente y sus modos de intervención en
                       la enseñanza teatral, desde la construcción de un marco conceptual crítico,
                       promoviendo la toma de decisiones y el desarrollo de autonomía.

    Contenidos:

    CONCEPTUALES.

    MODULO I : Aprender teatro: Juego y creación.
         
    ·        Enseñar teatro.
    • Juego, jugar. Teorías, génesis, representación simbólica. Cultura y creación.
    • Zona intermedia. Winnicott.
    • Juego y construcción de lo simbólico. Piaget.
    • Juego, teatro y educación. Encuentros y desencuentros.
    • Juego dramático.
    • El cuerpo en el aprender y el enseñar.
    • Aprender y jugar.
    • Creatividad.

    MODULO II :  Estrategias del enseñar: entre la reproducción y la transformación.

    ·        Didáctica. Debate histórico y corrientes contemporáneas. Teorías y  modelos.
    ·        Políticas curriculares, teorías y enfoques didácticos.
    ·        Curriculum y concepción de sujeto. Curriculum oculto. El conflicto: aportes para su análisis.
    ·        Tríada didáctica; su problematización y análisis. Conocimiento y contenidos escolares. Estrategias de enseñanza: homogeneizantes y diversificadas. Atención a la diversidad. Teoría de las Inteligencias Múltiples.
    ·        El diseño de la enseñanza y del aprendizaje: criterios para la selección y organización de contenidos, estrategias de enseñanza y actividades de aprendizaje, secuencias didácticas.
    • Constructivismo. Aprendizaje significativo. Modelos de evaluación. Acreditación.

    MODULO III :  El lugar del profesor de teatro. 

    • Viygotsky. Zona de desarrollo próximo.
    • Lo lúdico creativo en la relación docente-alumno.
    • Imágenes para pensar el rol docente. Escenas temidas, estereotipos.
    • Modos de intervención pedagógica. Entre la autonomía y la dependencia.
    • Principio de Autoridad. El problema de las reglas de juego.
    • Aporte de la teoría de la Resiliencia.

    PROCEDIMENTALES.

    • Poner en tensión las propias representaciones acerca de los procesos de enseñanza-aprendizaje, del juego, la enseñanza teatral, a partir de la realización de trabajos prácticos individuales/colectivos con guías de trabajo sobre el material bibliográfico.
    • .Desarrollar y fundamentar propuestas de juego teatral, planteando situaciones iniciales con diferentes variables, desafiando a producir  un diálogo entre la teoría y la práctica, promoviendo el rol del docente como creador.

    ACTITUDINALES.

    • Promover una actitud crítica tanto ante la propia experiencia como ante las propuestas teóricas, produciendo una reconstrucción significativa.

    Evaluación:

    ·        Dos de tres trabajos prácticos anuales aprobados y coloquio final.
    ·        Evaluación parcial en el mes de Agosto.
    ·        Evaluación final.

    Bibliografía:

    Modulo I

    AEBLI, H.: “Doce formas básicas de enseñar”, Narcea. Madrid, 1988
    GADAMER, H. G. “La actualidad delo bello”. Piados. Barcelona, 1.991
    ROMIEX, Michel. “Aproximación antropológica al arte” Univ. De Chile, 2.002
    GONZÁLEZ DE DÍAZ ARAUJO, Graciela y otros. “Teatro, adolescencia y escuel”a.
                                                             Aique, Bs. As. 1998
     WINNICOTT, D.W. Realidad y juego. GEDISA, Barcelona, 1.995
    GRECO, María B. “El aprendizaje en juego”. Enfoques. TROQUEL. Bs. As., 1.994
                                     Lecturas de Winnicott (comp.) Lugar Editorial, Bs. As. 1.996
    HENDERSON, Nan ; MILSTEIN, Mike. Resilencia en la escuela. Paidós, Bs. As. 2003
    MAININI, Marcelo. “Herramientas robadas por los profesores de Teatro de los jardines de     
                                      D. W. Winnicott y otros”. Compilación y reflexión, 2003
    MAURIAS-BOUSQUET, Martine. « Un oasis de dicha”. El juego. El Correo de la  
                                                              UNESCO, 1.991
    STOKOE, Patricia. “Reflexiones sobre el juego y la educación en Argentina”. Conferencia
                                    Del IPA en Tokyo, Japón, 1.990
    ROSENFELD, Ana. “¿Qué harás con lo que te han hecho?” Ponencia en el  Congreso de la
                                      Asociación Psicoanalítica Internacional efectuado en 2005, en Río de Janeiro.
    SCHEINES, Graciela. “Las Reglas del Juego. El juego”. El Correo de la UNESCO, 1.991
                                        “Juguetes y Jugadores”. Edit. Belgrano, 1.981
    ELOLA, Hilda. “Teatro para maestros” Marymar. Bs. As. 1.989
    NACHMANOVITCH, Stephen. “Free Play. La improvisación en la vida y el arte”
                                                         Paidós Diagonales, Bs. As. 2.004
    Cátedra de Psicología Educativa, Fac. de Psicología, UNR, “Educar en la creatividad”

    Modulo II

    CAMILLIONI, Alicia y otros. “Corrientes Didácticas contemporáneas”. Paidós. Bs. As.,  
                                                      1.996.
    FRIGERIO, Graciela y otros. Curriculum presente ciencia ausente. Miño y Dávila. Bs. As.
                         1.991
    LUNDGREN, Ulf. “Teoría del curriculum y escolarización”. Morata, Madrid, 1.997
    COLL, César y otros. “El constructivismo en el aula”. Graó. Barcelona, 1.995
                                        “Psicología y Curriculum”, Paidós, Bs. As.,1.991
    FERNÁNDEZ PANIZZA, Gabriela. Las nueve inteligencias
    SANJURJO, Liliana y otra. “Aprendizaje significativo y enseñanza en los niveles medio y
                                                  Superior”. Homo Sapiens, Rosario, 1.998
    CHAPATO, María Elsa. “El teatro como objeto de conocimiento escolar”
    GASALLA, Fernando. “Psicología y cultura del sujeto que aprende”, Aique, Bs. As. 2.001
    RENDO, Alicia; VEGA,Viviana. “Una escuela en y para la diversidad”, AIQUE,
                                                            Bs. As. 1.998.

    Modulo III

    DAVINI, María Cristina. “La formación docente en cuestión: política y pedagogía”.  
                                              Paidós, Bs. As. 1.995.
    BROOK, Peter. “El espacio vacío”.
    EDWARDS, V. y otros: “Como aprende y como enseña el docente”, P:I:I. Chile, 1992.
    GILI, Eduardo. “Lo lúdico creativo en la relación docente-alumno”. Congreso de
                              Formación artística en España.                        
    GLAZMAN, Raquel.” La docencia; entre el autoritarismo y la igualdad”. `Pedagógica,
                                       México 1.986.
    GUISO, Alfredo Medellín. “Cinco Claves Ético-pedagógicas de Freire”- 1.996.
    HUBERMAN, Susana.” Cómo aprenden los que enseñan”. Aique, Bs. As. 1994.
    PAVLOVSKY, Eduardo y otro”.Espacios y creatividad”. BÚSQUEDA. Bs. As., 1.990.
    TEDESCO, Juan Carlos.” Resilencia y educabilidad”. -Unesco Bs. As.
    VYGOTSKY, L.S. “El desarrollo de los procesos psicológicos Superiores”. Grijalbo.
                                   México, 1.998.
    WERTSCH, James. “Vygotsky y la formación social dela mente”. Piados. Barcelona,
                                       1.995.
    POZZO, Ignacia. “Teorías cognitivas del aprendizaje”· Fac. Psicología, Universidad
                                 Autónoma de Madrid, Morata, 1.994
    Autores Varios. “Enseñamos teatro: qué, cómo y para qué”. Dirección de Enseñanza 
                                Artística, Sec. De Cultura, Gob. De Bs. As.
    ALDAY, Carmen. “La relación docente-alunno generadora de autonomía”Trabajo final 
                                   presentado en la materia Integración y síntesis, Esc. deTeatro y Títeres,
                                   Rosario,2.007
                                   

    miércoles, 7 de octubre de 2009

    BOTELLAS AL MAR I - por marcelmaina

    “Volver a desempolvar rituales, de eso se trata. Y de ser domesticados. Porque alguien nos mira para confirmar nuestro único y valioso lugar en el mundo
    Para un grupo cuya fortaleza reside en un buen equilibrio entre el teatro y la educación y favorece la circulación de los saberes. Para ello se necesita encontrarse no solo en lo que tranquilamente nos parecemos. El desafío es comprender que como jugadores, cada uno debe sostener, no conformarse, no burocratizarse, mantener encendida la pasión.
    Sin excusas.
    

    domingo, 16 de agosto de 2009

    domingo, 2 de agosto de 2009

    CONSTRUCTIVISMO

    jueves, 30 de julio de 2009

    CREATIVIDAD

    lunes, 13 de julio de 2009

    EL TEATRO SAGRADO - Por Peter Brook

    Lo llamo teatro sagrado por abreviar, pero podría llamarse teatro de lo invisible-hecho-visible: el concepto de que el escenario es un lugar donde puede aparecer lo invisible ha hecho presa en nuestros pensamientos. Todos sabemos que la mayor parte de la vida escapa a nuestros sentidos: una explicación más convincente de las diversas artes es que nos hablan de modelos que sólo podemos reconocer cuando se manifiestan en forma de ritmos o figuras. Observamos que la conducta de la gente, de las multitudes, de la historia, obedece a estos periódicos modelos. Oímos decir que las trompetas destruyeron las murallas de Jericó; reconocemos que una cosa mágica llamada música puede proceder de hombres con corbata blanca y frac, que soplan, se agitan, pulsan y aporrean. A pesar de los absurdos medios que la producen, en la música reconocemos lo abstracto a través de lo concreto, comprendemos que hombres normales y sus chapuceros instrumentos quedan transformados por un arte de posesión. Podemos hacer un culto de la personalidad del director de orquesta, pero somos conscientes de que él no hace música, sino que la música lo hace a él; si el director está relajado, receptivo y afinado, lo invisible se apodera de él y, a su través, nos llega a nosotros. (1)

    EL RITO PERDIDO ...Cierto es que seguimos deseando captar en nuestras artes las corrientes invisibles que gobiernan nuestras vidas, pero nuestra visión queda trabada al extremo oscuro del espectro... Aunque el teatro tuvo en su origen ritos que hacían encarnar lo invisible, no debemos olvidar que, a excepción de ciertos teatros orientales, dichos ritos se han perdido o están en franca decadencia. La visión de Bach se ha conservado escrupulosamente en la exactitud de sus notaciones; en Fra Angélico asistimos a la verdadera encarnación, pero ¿dónde encontrar la fuente hoy día para intentar tales procedimiento? En Coventry, por ejemplo, se ha construido una nueva catedral de acuerdo con la mejor receta para lograr un noble resultado. Honestos y sinceros artistas, los "mejores", se han agrupado para levantar, por medio de un arte colectivo, un monumento a la gloria de Dios, del Hombre, de la Cultura y de la Vida. Se ha erigido, pues, un nuevo edificio en el que se aprecian bellas ideas y hermosas vidrieras: sólo el ritual está gastado. Estos himnos antiguos y modernos, quizá encantadores en una pequeña iglesia de pueblo, esos números en las paredes, esos sermones son aquí tristemente inadecuados. El nuevo lugar reclama voces de un nuevo ceremonial, si bien este ceremonial debería haber pasado adelante y dicta en todos sus significados, la forma del lugar, como ocurrió cuando se construyeron todas las grandes mezquitas, catedrales y templos. La buena voluntad, la sinceridad, el respeto reverente y la creencia en la cultura no son suficientes: la forma exterior sólo puede adquirir verdadera autoridad si el ceremonial tiene otra tanta; y ¿quién hoy día puede llevar la voz cantante? Como en toda época, necesitamos escenificar auténticos rituales, pero se requieren auténticas formas para crear rituales que hagan de la asistencia al teatro algo tonificante de nuestras vidas. Esos rituales no están a nuestra disposición y las deliberaciones y resoluciones no los pondrán en nuestro camino. El actor busca en vano captar el eco de una tradición desvanecida, lo mismo que los críticos y el público. Hemos perdido todo el sentido del rito y del ceremonial, ya estén relacionados con las Navidades, el cumpleaños o el funeral, pero las palabras quedan en nosotros y los antiguos impulsos se agitan en el fondo. Sentimos la necesidad de tener ritos, de hacer algo por tenerlos, y culpamos a los artistas por no "encontrarlos" para nosotros. A veces el artista intenta hallar nuevos ritos teniendo como única fuente su imaginación: imita la forma externa del ceremonial, pagano o barroco, añadiendo por desgracia sus propios adornos. El resultado raramente es convincente. Y tras años y años de imitaciones cada vez más débiles y pasadas por agua, hemos llegado ahora a rechazar el concepto mismo de un teatro sagrado. Cuando fui a Stratford por primera vez, en 1945, todo valor concebible estaba enterrado bajo un sentimentalismo mortal, una complaciente valía, un tradicionalismo ampliamente aprobado por la ciudad, los eruditos y la prensa. Se necesitó la audacia de un anciano caballero excepcional, sir Barry Jackson, para tirar todo eso por la ventana y hacer aún posible la búsqueda de auténticos valores. Y fue en Stratford, años después, en ocasión de un almuerzo oficial para celebrar el cuadringentésimo aniversario del nacimiento de Shakespeare, donde vi un claro ejemplo de la diferencia existente entre lo que es y lo que podría ser un rito. Se pensó que el nacimiento de Shakespeare requería una celebración ritual. La única celebración que se nos podía ocurrir era un banquete, que hoy día significa una lista de personas incluidas en el Who’s Who, reunidas alrededor del príncipe Felipe, para comer salmón ahumado y bistecs. Los embajadores se saludaban con una ligera inclinación de cabeza y se pasaban el vino tinto del rito. Charlé con el diputado local. Luego, alguien pronunció un discurso oficial, le escuchamos correctamente y nos levantamos para brindar por Shakespeare. En el momento en que chocaron los vasos -por no más de una fracción de segundo, en la común conciencia de todos los presentes, por una vez todos concentrados en la misma cosa- pasó el pensamiento de que cuatrocientos años atrás había existido tal hombre, y que por ese motivo nos habíamos reunido. Por un instante el silencio se agudizó, hubo un esbozo de significado. Un momento después todo quedó borrado y olvidado. Si entendiéramos más sobre ritos, la celebración ritual de una persona a la que tanto debemos pudiera haber sido intencional, no casual. Pudiera haber sido tan poderosa como sus obras teatrales, tan inolvidables. La verdad es que no sabemos cómo celebrar, ya que no sabemos qué celebrar. Lo único que sabemos es el resultado final: conocemos y gustamos de la sensación y el clamor de lo celebrado mediante el aplauso, y ahí nos quedamos. Olvidamos que hay dos posibles puntos culminantes en una experiencia teatral: el de la celebración, con el estallido de nuestra participación en forma de vítores, bravos y batir de manos, o, también, en el extremo opuesto, el del silencio, otra forma de reconocimiento y apreciación en una experiencia compartida. Hemos olvidado por completo el silencio, incluso nos molesta; aplaudimos mecánicamente porque no sabemos qué otra cosa hacer y desconocemos que también el silencio está permitido, que también el silencio es bueno. (2)

    EL TEATRO QUE OBRA POR MAGIA

    ...Todas las formas de arte sagrado han quedado destruidas por los valores burgueses, aunque esta clase de observación no ayuda a resolver el problema. Sería necio permitir que nuestra repulsa de las formas burguesas se convirtiera en repulsa de las necesidades comunes a todos los hombres: si existe todavía mediante el teatro, la necesidad de un verdadero contacto con una invisibilidad sagrada, han de ser examinados de nuevo todos los posibles vehículos. A veces me han acusado de querer destruir la palabra hablada y, sin embargo, en este disparate hay un grano de verdad. En su fusión con la lengua norteamericana, nuestro idioma, en cambio continuo, rara vez ha sido más rico; no obstante, no parece que la palabra sea para los dramaturgos el mismo instrumento que fue en otro tiempo. ¿Se debe a que vivimos en una época de imágenes? ¿acaso hemos de pasar un período de saturación de imágenes para que emerja de nuevo la necesidad del lenguaje? Es muy posible, ya que los escritores actuales parecen incapaces de hacer entrar en conflicto, mediante palabras, ideas e imágenes con la fuerza de los artistas isabelinos. El escritor moderno más influyente, Brecht escribió textos ricos y plenos, pero la verdadera convicción de sus obras es inseparable de las imágenes de sus propias puestas en escena. Un profeta levantó su voz en el desierto. En abierta oposición a la esterilidad del teatro francés anterior a la guerra, un genio iluminado, Antoine Artaud, escribió varios folletos en los cuales describía con imaginación e intuición otro teatro sagrado cuyo núcleo central se expresa mediante las formas que le son más próximas, un teatro que actúa como una epidemia por intoxicación, por infección, por analogía, por magia, un teatro donde obra, la propia representación, se halla en lugar del texto.

    ¿Existe otro lenguaje tan exigente para el autor como un lenguaje de palabras? ¿Existe un lenguaje de acciones, un lenguaje de sonidos, un lenguaje de palabra como parte de movimiento, de palabra como mentira, de palabra como parodia, de palabra como basura, de palabra como contradicción, de palabra-choque, de palabra-grito? Si hablamos de lo más-que-literal, si poesía significa lo que se aprieta más y penetra más profundo, ¿es aquí donde se encuentra? Charles Marowitz y yo formamos un grupo, con el Royal Shakespeare Theatre, llamado Teatro de la Crueldad, con el fin de investigar estas cuestiones e intentar aprender por nosotros mismos lo que pudiera ser un teatro sagrado. El nombre del grupo era un homenaje a Artaud, pero no significaba que estuviéramos intentando reconstruir el teatro de Artaud. Cualquiera que desee saber qué significa "teatro de la crueldad" ha de recurrir directamente a los escritos de Artaud. Empleamos este llamativo título para definir nuestros experimentos, muchos de ellos directamente estimulados por el pensamiento artaudiano, si bien numerosos ejercicios estaban muy lejos de lo que él había propuesto. No comenzamos por el centro, sino que iniciamos nuestro trabajo con la máxima sencillez por los márgenes.Colocábamos a un actor frente a nosotros, le pedíamos que imaginara una situación dramática que no requiriese ningún movimiento físico e intentábamos comprender en qué estado de ánimo se encontraba. Naturalmente, era imposible, y éste era el objeto del ejercicio. El siguiente paso consistía en descubrir qué era lo mínimo que necesitaba para poder comunicarse. ¿Un sonido, un movimiento, un ritmo? ¿Eran intercambiables estos elementos o cada uno tenía su fuerza particular y sus limitaciones? Por lo tanto trabajábamos imponiendo drásticas condiciones. Un actordebe comunicar una idea -al principio siempre ha de ser un pensamiento o un deseo lo que debe proyectar-, pero sólo tiene a su disposición, por ejemplo, un dedo, un tono de voz, un grito o un silbido. Un actor se sienta en un extremo de la sala, de cara a la pared. En el extremo opuesto, otro actor concentra su mirada en la espalda del primero, sin que se le permita moverse. El segundo actor ha de hacer que el primero le obedezca. Como éste se halla de espaldas, el segundo sólo puede comunicarle sus deseos por medio de sonidos, ya que no se le permite emplear palabras. Esto parece imposible, pero se puede hacer. Es como cruzar un abismo sobre un alambre: la necesidad origina de repente extraños poderes. He oído decir de una mujer que levantó un enorme automóvil para sacar de debajo a su hijo herido, proeza técnicamente imposible para sus músculos en cualquier posible situación.

    . ..Nuestro trabajo se dirigía lentamente hacia diferentes lenguajes sin palabra: tomábamos un acontecimiento, un fragmento de experiencia y realizábamos ejercicios que lo transformaban en formas que pudieran ser compartidas por otros. Alentábamos a los actores a no verse sólo como improvisadores, entregados ciegamente a sus impulsos interiores, sino como artistas responsables de la búsqueda y selección entre las formas, de manera que un gesto o un grito fuera como un objeto descubierto e incluso remodelado por el actor. En nuestra experimentación llegamos a rechazar, por no considerarlo ya adecuado, el tradicional lenguaje de las máscaras y del maquillaje. Experimentábamos con el silencio. Emprendimos la tarea de descubrir las relaciones entre el silencio y su duración: necesitábamos un público ante el cual pudiéramos colocar un actor silencioso, con el fin de cronometrar el tiempo de atención que era capaz de imponer a los espectadores. Luego experimentamos con el ritual, en el sentido de esquemas repetidos, para ver cómo es posible ofrecer más significado y más rápidamente que por el lógico desarrollo de los acontecimientos. Nuestro objetivo en cada experimento, bueno o malo, acertado o desastroso, era el mismo: ¿puede hacerse visible lo invisible mediante la presencia del intérprete?

    Sabemos que el mundo de la apariencia es una corteza: bajo la corteza se encuentra la materia en ebullición que vemos si nos acercamos a un volcán. ¿Cómo dominar esta energía? Estudiábamos los experimentos biomecánicos de Meverhold con los que representó escenas de amor en columpios, y en una de nuestras representaciones Hamlet arrojó a Ofelia a los pies del público mientras que él se balanceaba en una cuerda sobre la cabeza de los espectadores. Negábamos la psicología, intentábamos destrozar las divisiones aparentemente estancas entre el hombre público y el particular, entre el hombre externo, cuya conducta está ligada a las reglas fotográficas de la vida cotidiana, que ha de sentarse por sentarse y permanecer de pie por permanecer de pie, y el hombre interno, cuya anarquía y poesía suelen expresarse sólo por sus palabras. El discurso no realista se ha aceptado durante siglos, toda clase de público se tragó la convención de que las palabras podían hacer las cosas más extrañas: en un monólogo, por ejemplo, un hombre permanece quieto pero sus ideas pueden vagar por donde quieran. El discurso bien torneado es una buena convención, pero ¿hay otra? Cuando un hombre pasa por encima de las cabezas de los espectadores sujeto a una cuerda, cada aspecto de lo inmediato se pone en peligro y el público, que se encuentra a gusto cuando el hombre habla, se ve lanzado a un caos. ¿Puede aparecer en este instante de perplejidad un nuevo significado? En las obras naturalistas el dramaturgo crea el diálogo de tal manera que, aun pareciendo natural, muestra lo que quiere que se vea. Al emplear un lenguaje ilógico, mediante la introducción de lo ridículo en el discurso y de lo fantástico en la conducta, un autor del teatro del absurdo se adentra en otro vocabulario. Por ejemplo, llega un tigre a la habitación y la pareja no se da cuenta: la mujer habla, el marido contesta quitándose los pantalones y un nuevo par entra flotando por la ventana. El teatro del absurdo no buscabalo irreal por buscarlo. Empleaba lo irreal para hacer ciertas exploraciones, ya que observaba la alta de verdad en nuestros intercambios cotidianos, y la presencia de verdad en lo que parecía traído por los pelos. Si bien ha habido algunas obras notables surgidas de esta manera de ver el mundo, en cuanto escuela el absurdo ha llegado a un callejón sin salida. Lo mismo que en tanta estructura novelística, lo mismo que en tanta música concreta, por ejemplo, el elemento de sorpresa se atenúa y tenemos que afrontar el hecho de que el campo que abarca es a veces pequeñísimo. La fantasía inventada por la mente corre el riesgo de ser de poca monta, la extravagancia y el surrealismo de tanta parte del absurdo no hubiera satisfecho a Artaud más que la estrechez de la obra psicológica. Lo que quería en su búsqueda de lo sagrado era absoluto: deseaba un teatro que fuera un lugar sagrado, quería que ese teatro estuviera servido por un grupo de actores y directores devotos, que crearan de manera espontánea y sincera una inacabable sucesión de violenta imágenes escénicas, provocando tan poderosas e inmediatas explosiones de humanidad que a nadie le quedaran deseos de volver de nuevo a un teatro de anécdota y charla. Quería que el teatro contuviera todo lo que normalmente se reserva al delito y a la guerra. Deseaba un público que dejara caer todas sus defensas, que se dejara perforar, sacudir, sobrecoger, violar, para que al mismo tiempo pudiera colmarse de una poderosa y nueva carga. Esto parece formidable; origina, sin embargo, una duda. ¿Hasta qué punto hace pasivo al espectador? Artaud mantenía que sólo en el teatro podíamos liberarnos de las recognoscibles formas en que vivimos nuestras vidas cotidianas. Eso hacía del teatro un lugar sagrado donde se podía encontrar una mayor realidad. Quienes ven con sospecha la obra artaudiana se preguntan hasta qué punto es omnímoda esta verdad y, en segundo lugar, qué valor tiene la experiencia. Un totem, un grito de las entrañas, pueden derribar los muros de prejuicio de cualquier hombre, un alarido puede sin duda alguna llegar hasta las vísceras. ¿Pero es creativa, terapéutica, esta revelación, este contacto con nuestras represiones? ¿ Es verdaderamente sagrada o bien Artaud en su pasión nos arrastra a un mundo inferior, al margen del esfuerzo, de la luz, a D. H. Lawrence, a Wagner? ¿No hay incluso un olor a fascismo en el culto de la sinrazón? ¿No es antiinteligente un culto de lo invisible? ¿No es una negación de la mente?

    Al igual que ocurre con todos los profetas, debemos distinguir al hombre de sus seguidores. Artaud nunca logró su propio teatro; quizá la fuerza de su visión es como la zanahoria delante de la nariz, que nunca se puede alcanzar. Cierto es que siempre habló de una completa forma de vida, de un teatro en el cual la actividad del actor y la del espectador son llevadas por la misma desesperada necesidad.

    Artaud aplicado es Artaud traicionado: traicionado porque se explota sólo una parte de su pensamiento, traicionado porque es más fácil aplicar reglas al trabajo de un puñado de devotos actores que a las vidas de los desconocidos espectadores que por casualidad se han adentrado en el teatro.

    Sin embargo, en las impresionantes palabras "teatro de la crueldad" se busca a tientas un teatro más violento, menos racional, más extremado, menos verbal, más peligroso. Hay una alegría en las conmociones, cuya dificultad es que desaparecen. ¿Qué sigue a una conmoción? Ahí radica el obstáculo. Disparo una pistola apuntando hacia el espectador -lo hice en cierta ocasión- y por un segundo tengo la posibilidad de alcanzarlo de un modo diferente. Debo relacionar esta posibilidad con un propósito; de lo contrario, un instante después, el espectador vuelve a su punto de partida: la inercia es la mayor fuerza conocida. Muestro una hoja de color azul -nada más que de ese color-, ya que el azul es una afirmación directa que produce una emoción. Un instante después dicha impresión se desvanece. Si hago surgir un brillante destello de color escarlata, la impresión que produce es diferente, pero a menos que alguien se aferre a ese momento y sepa por qué, cómo y para qué lo hago, la impresión comienza también a desaparecer. (3)

    LA ARCAICA CEREMONIA SAGRADA

    ...Para iniciar una ceremonia de vudu haitiano lo único que se necesita es un poste y gente. Se comienza a batir los tambores y en la lejana África los dioses oyen la llamada. Deciden acudir y, como el vudu es una religión muy práctica, tiene en cuenta el tiempo que necesita un dios para cruzar el Atlántico. Por lo tanto, se continúa batiendo los tambores, salmodiando y bebiendo ron. De esta manera se prepara el ambiente. Al cabo de cinco o seis horas llegan los dioses, revolotean por encima de las cabezas y, naturalmente, no merece la pena mirar hacia arriba ya que son invisibles. Y aquí es donde el poste desempeña su vital papel. Sin el poste nada uniría el mundo visible y el invisible. Al igual que la cruz, el poste es el punto de conjunción. Los espíritus se deslizan a través del bosque y se preparan para dar el segundo paso en su metamorfosis. Como necesitan un vehículo humano, eligen a uno de los participantes en la ceremonia. Una patada, uno o dos gemidos, un breve paroxismo en el suelo y el hombre queda poseído. Se pone de pie, ya no es él mismo, sino que está habitado por el dios. Este tiene ahora forma, es alguien que puede gastar bromas, emborracharse y escuchar las quejas de todos. Lo primero que hace el sacerdote cuando llega el dios es estrecharle la mano y preguntarle por el viaje. Se trata de un dios apropiado, pero ya no es irreal: está ahí, a nivel de los participantes, accesible. El hombre o la mujer comunes pueden hablarle, cogerle la mano, discutir, maldecirlo, irse a la cama con él: así, de noche, el haitiano está en contacto con los grandes poderes y misterios que le gobiernan durante el día.

    En el teatro, durante siglos, existió la tendencia a colocar al actor a una distancia remota, sobre una plataforma, enmarcado, decorado, iluminado, pintado, en coturnos, con el fin de convencer al profano de que el actor era sagrado, al igual que su arte. ¿Expresaba esto reverencia o existía detrás el temor a que algo quedara al descubierto si la luz era demasiado brillante, si la distancia era demasiado próxima? Hoy día hemos puesto al descubierto la impostura, pero también hemos redescubierto que un teatro sagrado sigue siendo lo que necesitamos. ¿Dónde debemos buscarlo? ¿En las nubes o en la tierra? (4)


    (*) Fuente: Todas las citas proceden de Peter Brook, El espacio vacío, Arte y técnica del teatro (trad. Ramón Gil Novales), Barcelona, Ed. Península, Colección Nexos, 1994.